“No tengáis miedo a los que matan el cuerpo.”Comentario al Santo Evangelio según San Mateo 10, 24-33. (15 / 07 /2023).
Santuario de Santa Gema Barcelona.
Comentario al Santo Evangelio según San Mateo 10, 24-33
(15 / 07 /2023)
“No tengáis miedo a los que matan el cuerpo.”
En el Evangelio de hoy Jesús nos avisa de que un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo. Si queremos seguir a Jesús, sabemos que eso no nos va a salir gratis y que, en muchos momentos, el hecho de manifestarnos como cristianos va a suponer dificultad y persecución.
Es posible que tú o yo no tengamos que escondernos o huir para que no nos quiten la vida pero muchos hermanos nuestros en países árabes o países del primer mundo sufren la persecución, la tortura e incluso el martirio. Hay quienes tienen que entregar la vida, otros tienen que huir y convertirse en refugiados, otros son despreciados sociales, una especie de apestados, gente de la que se sospecha y a la que se impide progresar. Existe el martirio por odio a la fe, por rechazo a Cristo, por querer vivir de espaldas a Él.
Juan Pablo II hablaba del peligro que corremos cuando decimos ser cristianos pero vivimos una apostasía silenciosa, un ateísmo práctico que nos lleva a vivir la fe puntual y socialmente pero negando a Dios en nuestras actitudes, comportamientos, conversaciones e incluso posicionándonos como no creyentes pues dicen que ahora es lo moderno y lo políticamente correcto.
Me vais a permitir que lo diga: quienes así se comportan son unos necios y unos cobardes. Es posible que también los desmemoriados pues Jesús también dijo: “Si uno se pone de parte de mí ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Pero si uno me niega ante los hombres, yo también le negaré ante mi Padre del cielo.”
Como ves, nos jugamos mucho. Hablamos de eternidad y de felicidad. En la vida, aunque te exija sacrificios, no aspires a menos.
En el Evangelio nos encontramos dos avisos de Jesús: “Nada hay escondido que no llegue a saberse” y “No tengáis miedo a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma.” Es una invitación a vivir haciendo lo correcto ante Dios, pues Él conoce todo y todo se desvelará. Ante Dios no habrá posibilidad de maquillajes, cremas que oculten trapos sucios, no podremos fingir, justificarnos, simular o intentar aparentar lo que no somos, pues “hasta los cabellos de la cabeza están contados.”
De lo que Jesús nos alerta es de que tengamos cuidado de qué o quiénes pueden matar nuestra alma. El cuerpo es pasajero, caduco, y cuando uno vive por ideales grandes y buenos, por los que entregar la vida, no debemos temer el riesgo de perder nuestra vida. El problema es cuando perdemos la vida en metas o experiencias que nos desgastan, que nos quitan la alegría. No es lo mismo entregar la vida que desperdiciarla.
: “Si buscas una religión para sentirte cómodo, realmente no recomiendo que seas cristiano.” No olvides que para amar lo que Cristo ama, hay que hacer lo que Cristo hizo: entregarse por los hermanos y amar, amar hasta el extremo, entregar la vida.
No tengas miedo a perder la vida por el Evangelio; ten miedo a desperdiciarla en experiencias pasajeras. Sé valiente.
Reza cada día el Santo Rosario, pide a la Virgen María, que interceda en Jesucristo por los perseguidos a causa de su fe: Cristiana. Por los enfermos. Por la Paz en el Mundo.
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