
Si cada hombre actúa como hijo de Dios, como imitador de Jesucristo, podrá influir eficazmente para cambiar los ambientes más paganizados en ambientes plenamente humanos y cristianos, en los que reinen la justicia, la caridad, la paz y, en definitiva, la felicidad que Dios quiere para sus hijos. Actuando cada uno con plena libertad y responsabilidad, guiados todos por los grandes ideales y principios cristianos, seremos los constructores del Reino de los cielos en este mundo, contando siempre con nuestro Padre Dios, que da la eficacia a las obras de los hombres. Comportándonos así, con plena responsabilidad y libertad personales, en cambio, nos comprometeremos cada uno y nos santificaremos con la gracia de Dios, sin salirnos de nuestro sitio en el mundo, como sal y como luz.
Rezamos juntos cada día el Santo Rosario. Pedimos por la Paz en el Mundo. Tu hermano en la fe: José Manuel.
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