Comentario al santo Evangelio según San Mateo 19, 23 - 30
Comentario al santo Evangelio según San Mateo 19, 23 - 30
¡Qué Evangelio más desafiante! Cuando la enseñanza de Jesús toca el tema de los bienes materiales, del dinero y cuál es nuestra relación con ellos, hay momentos en que nos puede sacar los colores.
Incluso, como, debemos rectificar ciertos planteamientos que nada tienen que ver con el Evangelio de Jesucristo.
La acumulación de riquezas tiene dos consecuencia vitales extremadamente graves que fracturan nuestras relaciones.
La primera es que insensibiliza ante las realidades trascendentes. Perdemos de vista nuestro horizonte, olvidamos la llamada de Dios a vivir como hijos.
La segunda consecuencia afecta a la relación con los demás, especialmente con los más necesitados. Cuando acumulamos codiciosamente, nuestro corazón se enfría frente a las necesidades de los demás y solo pensamos en tener más.
El cuidado de nuestras propiedades lo situamos por encima del bien y desarrollo de los demás. Reza Cada Día el Santo Rosario. Tu hermano en la fe José Manuel.
“La riqueza en sí misma no es mala”
La riqueza en sí misma no es mala. De hecho, que bueno sería que todos tuviéramos lo necesario, y un poco más.
El problema surge de lo siguiente: en relación a Dios, la riqueza nos conduce a perder la capacidad de mirar hacia arriba.
Nos olvidamos de la seguridad y amor que Dios nos da. Nos volvemos autónomos, independientes, y nos olvidamos de quien nos creó y de hacia quien caminamos.
Pero en relación con los demás, la riqueza nos lleva a mirar a los demás desde arriba, con vanidad y frialdad, mientras que deberíamos mirarlos desde las “bajuras” de la realidad.
Son estas bajuras las que nos permiten evitar el riesgo de una mirada miope e individualista sobre problemas que tienen un matriz social o incluso estructural.
La riqueza nos ahoga en el sueño cruel de inhumanidad ignorando, silenciando, maquillando terribles realidades, de las cuales, por silencio, por ostentación u otras causas, somos en buena parte responsables.
“Más fácil es a un camello pasar por el ojo de una aguja,
-- que a un rico entrar en el Reino de Dios”
El seguimiento a Cristo exige abandono y desprendimiento pues el Reino de Dios no está edificado sobre tesoros humanos, sobre la influencia social y ventajas, no.
Jesús, además, nos recuerda que abandonar seguridades, familia, riquezas por seguirle a Él tiene dos consecuencias: una, en el ya de la Historia, y otra, en el más allá de la muerte.
“Todo el que haya dejado casa, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o tierras por mi causa recibirá cien veces más y heredará la vida eterna.”
Si esas oportunidades no me ayudan a vivir eternamente, ¿para qué quiero oportunidades?
Cada día tengo la oportunidad de rezar el Santo Rosario Junto a la Virgen María. ¿Que mas puedo pedir?.
Tu hermano en la fe: José Manuel.
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