Como cristianos, debemos ser conscientes de que el cristiano está siempre en tierra extraña, pero el problema es querer negociar con la verdad, y por aceptación social, o por no complicarnos la vida, cedemos y renunciamos al mensaje de salvación.
Creo que no debemos sorprendernos cuando sabemos que muchos siguen crucificando a Cristo y su mensaje, por eso nuestra vida desde el Evangelio debería interrogar a tantos “Herodes” satisfechos y obligarles a preguntarse: “¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?”
El papa Juan Pablo II decía que tenemos que devolver la nostalgia de Dios a un mundo que le ha dado la espalda. Ojalá tu vida y la mía sea el instrumento para que muchos tengan ganas de ver a Jesús. Revolucionemos nuestro mundo y nuestras familias con Jesús.
Quien
rece constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me
pida.
Prometo mi especialísima protección y grandes
beneficios a los que devotamente recen mi Rosario. Tu
hermano en la fe: José
Manuel.

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