“¿Cómo sigues a Jesús, cómo discípulo o cómo muchedumbre?”
“¿Cómo sigues a Jesús, cómo discípulo o cómo muchedumbre?”
Dios llama al servicio del Evangelio no a los más condecorados, los más inteligentes, los más guapos, los más… Jesús elige a los más… “enamorables”. Es decir, a quienes se enamoran con el sueño de Dios y lo apuestan todo por ser altavoces de la Buena Noticia de Jesús.
Sigue el Evangelio diciendo que se detuvo en un llano, donde estaban sus discípulos y un gran gentío.
Seguirle como muchedumbre es curiosear, buscar comodidad, honores, ventajas, emociones o novedades; pero la muchedumbre huye del compromiso, de la enseñanza profética que muestra la verdad.
Seguir a Jesús como discípulo es caer a sus pies cada día, escuchar su enseñanza, abrir el corazón a los valores del Reino aunque toque ir a contracorriente, dar valor a lo pequeño, practicar la compasión, la generosidad y el perdón, cuidar de los pequeños, disfrutar y contemplar la naturaleza.

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