“El candil se pone en el candelero para que los que entran tengan luz”
“El candil se pone en el candelero para que los que entran tengan luz”
Cuando
nuestra vida ilumina a los demás, percibimos más fuerza y claridad.
Son las matemáticas de Dios: quien más da, más tiene y más
recibe. Por eso Jesús dice: “Al que tiene, se le dará; y al que
no tiene, se le quitará incluso lo que cree tener.
El Evangelio nos aclara también que no hay nada oculto que no vaya a descubrirse. Esta verdad nos tiene que ayudar también a vivir con coherencia, sin doblez, sin interés egoísta, sin fingir lo que no somos. Más bien, siendo generosos, comprensivos, disculpando, pues no habrá secreto que no quede descubierto en lo bueno y en lo malo.
Existen dos causas que producen mucho dolor: no decir lo que pensamos y no hacer lo que decimos, de ahí que cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.
¡Cuidado!,
pues no hay secreto que no llegue a saberse. Vive entregando lo mejor
de ti, mostrando tu luz y compartiéndola con todos.

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