“¿Qué sucedería si en vez del Dios de la norma acudiéramos al Dios de la misericordia?”
Deberíamos preguntarnos qué sucedería si en lugar del Dios de la norma acudiéramos al Dios de la misericordia. Jesús, el Dios encarnado, no vino para que cumpliéramos normas sino para darnos vida y vida abundante.
El reino de Dios no se construye por realizar obras buenas que superen a las malas sino por permitir a Dios su estar radicalmente en contra de toda condición socio económica, religiosa y política que humille y no favorezca el crecimiento y desarrollo de todos.
Acompaña a la Virgen María en el rezo del Santo Rosario cada día. Pide con ella, por la Paz en el Mundo. Tu hermano en la fe: José Manuel.

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