Edificar sobre roca o arena no es lo mismo pues si vienen las inundaciones o se desbordan los ríos o llegan los vientos, las consecuencias pueden ser fatales. No es solo posible, sino que es seguro, que las dificultades en tu vida llegarán. Edifícate sobre la roca firme, que es Cristo. Sobre su Palabra, el amor misericordioso de Dios.
El que se arrodilla delante de Dios sabe mantenerse firme ante cualquier dificultad.
Te regalo unos versículos del “Libro de las lamentaciones”: “El amor del Señor no se acaba, ni se agota su compasión. Cada mañana se renueva. ¡Qué grande es tu fidelidad! El Señor es mi lote, por eso espero en Él”. Edifícate sobre la Roca que es Cristo.
Reza el Santo Rosario cada día, Tu hermano en la fe: José Manuel.

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