Querido hermano:
Mateo, sorprendido por su cambio de vida y por la confianza que le ha mostrado Jesús, invita a su casa a sus amigos, colegas, compañeros de trabajo… en fin, publicanos y pecadores. Y rápidamente surgen los comentarios, los “memes”, las redes sociales de la época empiezan a difundir el momento y algunos le preguntan: “¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?”
Deberíamos saber que nuestras puertas deberían estar abiertas siempre a aquellos por los que Jesús mostró preferencia y que fueron el objeto de su misión pues “no tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos.
Andad, aprended lo que significa «misericordia quiero y no sacrificios», que no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores.”
Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
Pido por la Paz en el Mundo. Tu hermano en la fe: José Manuel.

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