Querido hermano:
Querido hermano:
No podemos olvidar el lugar que ocupaba la mujer en aquel momento, por ello era inusual que a un maestro le acompañaran mujeres pero una vez más Jesús nos enseña que la clave para seguirle a Él no es la de pertenecer a una clase social, o ser varón o ser impecable. No.
La clave con la que Jesús se mueve y la que solicita a sus discípulos es la fe, el amor a Dios y el amor preferencial por los más pequeños.
En la continuadora misión de Jesús hemos olvidado alguna vez que lo sustantivo no es el orden sacerdotal sino el bautismo y que el seguimiento a Jesús no lo aporta la superioridad del varón o la dignidad del ministerio.
El dato que nos aporta el Evangelio de hoy es que el seguimiento a Jesús no es cuestión de grupos selectos o de cualidades exclusivas y excluyentes, pues que le siguieran a Jesús mujeres que le acompañaban y servían y que eran muchas no era un dato menor.
Rezamos juntos y cada día el Santo Rosario.

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