Querido hermano:
Querido hermano:
Muchos siguen concibiendo la fe como una maraña de doctrinas complejas y la recepción de sacramentos en determinados y puntuales momentos de la vida.
¡Qué triste cuando la fe no es fruto de un encuentro personal que mueve e influye en la vida en todo y necesita de un trato íntimo y confiado!
La fe y la vida también tienen que ser luz que ilumine a otros, de ahí que debamos superar el egoísmo de asegurarnos nuestro beneficio y, en cambio, iluminar a quienes nos rodean y nos necesitan, a través de un buen consejo, de dedicarles tiempo, compañía, la posibilidad de desahogarse y del cariño y consuelo para quienes estén tristes.
El
que con devoción rece mi Rosario, considerando sus sagrados
misterios, no se verá oprimido.
por la
desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es
pecador, perseverará en gracia si es justo y, en todo caso será
admitido a la vida eterna. Tu
hermano en la fe: José Manuel.
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