“Hacerse prójimo de alguien, del necesitado”
“Hacerse prójimo de alguien, del
necesitado”
A
la luz de esta parábola, hacerse prójimo de alguien significa que,
con gran compasión, das un salto para ayudar a quien está en
necesidad. Ante la necesidad de quien tienes al lado, tú mismo eres
el prójimo.
Hay quienes se preguntan: “¿Qué me sucederá si me acerco al herido?” Sin embargo, el planteamiento del samaritano fue: “¿Qué le sucederá a esta persona si no me acerco a ella?”
El buen samaritano pone a disposición del herido su tiempo y sus bienes. ¿De qué forma te acercas a los pobres? ¿Comprometes tu vida, tu tiempo, tu dinero con ellos? ¿Descubres a Cristo en los caídos? ¿Te conviertes en bálsamo, misericordia y consuelo para el prójimo?
De la parábola del Buen Samaritano hemos aprendido que, cuando uno vive desde la compasión de Dios, toma con toda seriedad a todo ser humano que sufre, cualquiera que sea su raza, su pueblo, su credo, su ideología o su identidad sexual.

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