Querido hermano:
Dios no es un extintor que apaga los fuegos que hemos aprendido pero sí es un padre bueno que nos da seguridad, que nos cuida en el adversidad y que en las alegrías siempre está festejando con gozo y danzando con alegría al vernos felices.
Me encanta la imagen que utiliza Pablo al dirigirse a la comunidad de Colosas: “vuestra vida está con Cristo, escondida en Dios.” ¿Has oído? Tu vida está escondida con Cristo en Dios, tu vida es importante para Dios. Todo lo que vives está presente ante Él, de ahí que la oración nos tiene que alimentar en la confianza en un Dios que nos ama, por eso, “pide y se te dará, busca y hallarás, llama y se te abrirá.” Pero no olvides que cuando pedimos a Dios, Él tiene tres respuestas posibles: sí, no y todavía no.
Abrázate a las promesas de Dios pues es Él quien nos lo dice: “Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?”
Ten cuidado de no convertir a Dios en un mago que nos consigue todo lo que deseamos.
Junto a pedir a Dios, acepta también los límites de tu naturaleza y la pequeñez en la que vivimos. Deja que Dios esté en todo pero confía en su presencia incluso en lo adverso y difícil de la vida.

Comentarios
Publicar un comentario