No olvidéis que la rutina mata el amor y deshace la belleza de los momentos que están por estrenar cada día.
Encendemos las lámparas cuando damos valor a cada momento por pequeño que sea y cuando invertimos nuestro tiempo en cuidar de los más necesitados.
Pon interés en lo que te cuentan y no estés pendiente del reloj. Dale el valor que tiene aunque te esté contando cosas que te parezcan relativas.
Ayuna de móvil y de cualquier otro dispositivo. Si por trabajo estás obligado a ello, no te quedará otra, pero sí te invito a que marques espacios donde lo importante sea lo directo y lo real. Abandona por un momento lo virtual y la fantasía.
Soñemos con una única humanidad como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos.
Cada día reza el Santo Rosario tu hermano en la fe: José Manuel.

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