Querido hermano:
Dios y el alma son como dos trozos de cera fundidos en uno solo que ya nadie puede separar. Es algo muy hermoso esta unión de Dios con su pobre criatura. Es una felicidad que supera nuestra comprensión.”
Él no es un conocido o un amigo, o un familiar lejano: Él es tu padre, que no necesita protocolos de excelentísimo e ilustrísimo; Él quiere que le llamemos padre, y que nos sintamos queridos cada día.
Cuida tu oración cada día y no digas que no tienes tiempo para hacerla. Lo que nos falta muchas veces es orden. Un Padrenuestro no te cuesta demasiado tiempo rezarlo, tan solo 25 segundos. ¿Sabes cuántos segundos tenemos al día? Pues ochenta y seis mil cuatrocientos. Como ves, es más cuestión de orden que de tiempo.
Por el lugar, no temas, desde cualquier lugar te escuchará el Señor. Si te encuentras delante de un sagrario, fenomenal, pero no olvides que Dios escucha siempre la oración que sale del corazón.
Reza Cada día el Santo Rosario, junto a ala Virgen María. Pide por la Paz en el Mundo entero. Tu hermano en la fe: José Manuel

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