Querido hermano:
La Palabra de Dios nos dice que Jesús soportó el sufrimiento y lo evitó o sanó en muchas personas pero nunca nos dice que fuera Él quien lo causara. Jesús vino justamente a lo contrario.
Es verdad que en la vida podemos sufrir la injusticia por parte de quien nos rodea pero la enseñanza de Jesús ante la propuesta de los apóstoles es romper con la venganza y el espíritu combativo. Jesús volviéndose contra ellos, les reprendió severamente y se marcharon a otra aldea.
El amor lo restaura todo. Hay momentos cuando una contestación llena de amor y ternura desarma a quien nos atacaba o nos trataba con dureza. Por eso la respuesta en la vida nunca debe ser la venganza, la violencia o el enfrentamiento. Habrá quienes juzguen esa actitud como debilidad.
El
violento no sabe dominar la situación, se descontrola, no tiene
dominio propio y vive en la inseguridad. La fortaleza nace de
sentirnos ungidos por el Espíritu Santo, que nos llena de humildad y
mansedumbre.Reza cada día el Santo Rosario. Tu hermano en la fe: José Manuel.

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