Querido hermano:
En este camino no olvides lo que nos decía Jesús: “Sin mí, no podéis hacer nada.” El sarmiento tiene que estar unido a la vid para dar fruto, pero en la llamada de Dios a la santidad no te desanimes pensando en lo que te gustaría ser, pues Dios no ama a personas ideales, con un dominio perfecto de ellos mismos que atesoran virtudes inalcanzables para el resto de los mortales.
Dios nos regala su amor y nos llama a la santidad a todos; a seres reales con tropiezos y debilidades pero con el deseo también de vivir el espíritu de la Bienaventuranzas.
No te quejes por tus límites y, menos, te compares con quienes crees van delante de ti. Recuerda que, frecuentemente, lo que impide la acción de la gracia de Dios en nuestra vida no son los pecados y límites sino no aceptar que somos débiles.
Las Bienaventuranzas, para los cristianos, son nuestra carta de navegación, y el mejor camino para ser santos. Es decir, para ser felices ya en esta vida.
Reza cada dia el Santo Rosario. Pide en el por la Paz en el Mundo entero. TU hermano en la fer José Manuel.

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