Querido hermano:
Querido hermano:
La arrogancia con los hombres, Dios la detesta.”
Debemos mostrar transparencia en lo humano, en lo material, y también en la relación con Dios. La arrogancia y la vanagloria es la enfermedad típica de quien se siente virtuoso observante delante de la gente.
Es la enfermedad de los hipócritas porque es una forma de prostitución ya que todo lo que se realiza se hace para hacerse notar, por ostentación.
Como en otras ocasiones, los amantes del dinero se burlaban de Jesús pues cuanto más tenemos, más creemos merecer.
Como decía Juan Clímaco, la humillación es la virtud que elimina todas las pasiones.
Rezamos juntos el Santo Rosario, pedimos por la Paz en el Mundo.

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