Querido hermano:
Alguna vez te he dicho que tienes que esforzarte por ser el mejor, pero no creerte el mejor, ni presumir de ello. La autoridad y el respeto son cuestiones que se tienen que ganar con el trabajo, con la honradez, con la fidelidad, sabiendo que la humildad consiste en callar nuestras virtudes y dejar que los demás las descubran porque para hacerse grande, primero hay que hacerse pequeño.
Jesús nos da muestra de todo esto pues siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. Siendo de condición divina, se rebajó a nuestra condición humana.
Jesús nos muestra que la verdadera humildad es rebajarse por amor. Dios es humildad porque por encima de Él no hay nada, y cuando hace algo fuera de sí mismo, Dios no puede hacer otra cosa que rebajarse, humillarse.
Si queremos ser de Dios debemos vivir la humildad de Dios porque Dios es excelso pero se fija en el humilde y conoce de lejos al soberbio.
“Se rebajó, pero no de Palabra”
Decía San Agustín que si tú te ensalzas, Él se aleja de ti. Si por el contrario te humillas, Él se inclina hacia ti. Por eso María dice: “Ha mirado la humildad de su sierva”.
Jesús
nos muestra y nos enseña la humildad. Pero ¿qué hizo Jesús para
ser humilde? Se rebajó, pero no de palabra sino con los hechos: “Yo
estoy entre vosotros como el que sirve.”No olvides que la humildad
es la disponibilidad para descender, hacerse pequeño para poder
servir mejor a los hermanos.
Termino regalándote tres pensamientos de San Pablo: “Si alguno piensa que es algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo.
Otro: “No os estiméis más de lo debido. Que cada uno se estime en lo justo.”
Y por último: “No seáis altivos.”
El tema es muy claro.
Reza el Santo Rosario cada día Pide por la Paz en el Mundo.

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